Viajar sola ¿Qué podría salir mal?

Viajar es considerado como algo lujoso y extravagante. Visto como inalcanzable la mayoría de las veces, una actividad de la cual solo somos el público que ve desde la distancia como otras personas toman la oportunidad de salir y conocer el mundo.

La idea de detener exámenes, trabajo y responsabilidades para tomar un respiro en el otro lado del mundo parece ser solo posible cuando nos perdemos en nuestros pensamientos. El tiempo no se detiene y tampoco lo hacemos nosotros. Encontrar tiempo libre para vivir la vida es difícil.

Pienso que ese es uno de los problemas principales que tenemos.

«Encontrar tiempo libre«.

No se trata de encontrarlo o de que nos caiga del cielo. Hay que hacerlo.

El tiempo es nuestra riqueza, y es una riqueza que se termina rápidamente. Al no tener forma, color, sabor, ni olor, es imposible dictaminar la cantidad que nos queda disponible. Por esto mismo, una de las mejores maneras de invertirlo, es viajando.

Sea cual sea la situación en la que nos encontremos, cuando la oportunidad de salir de la rutina, explorar nuevos lugares y culturas se materialice en un boleto de avión/autobús/etc. hay que tomar esa oportunidad.

¿Viajar con familia? Mejora nuestra convivencia.
¿Viajar con amigos? Tendremos historias de que hablar por años.
¿Viajar solo? Abre tu mente a ver más allá de lo que tienes a la mano.

Viajas solo, pero vuelves con experiencias únicas, con una visión nueva de culturas diferentes a la tuya, con amistades que parecen durar solo unas horas pero que en realidad durarán años, podrán parecer intermitentes pero sabes que en otros lugares, tanto ellos como tu, tienen un compañero de viaje con el quien reunirse un día y repetir el ciclo.

Viajar podrá no ser gratis, pero te vuelve rico.